En este espacio pretendemos publicar aquellas fotos o imágenes curiosas que vayáis enviando vía emilio. Pueden ser fotos de quedadas, borracheras, excursiones, vacaciones, potadas, infantiles, pornográficas, retoques digitales,... Lo que queráis. Esperamos que os vayáis animando y mandéis afotos para seguir en contacto. Sería una buena manera de seguir viendo cómo nos va la vida, aunque sea de vez en cuando.

Para enviar el material, enviadlo a malavida@asesnet.com

Gracias, y a cuidarse.

 

¡Y aquí están las fotos de la boda de Ana! Increíble, ¿verdad? Ya sé lo que estaréis pensando sobre mí, el adorable webmaster de Funkymusic: "jo, este tío, con tanta moza seguro que se puso las botas" Pues, para variar, acabé largándome a la cama con... migo mismo. Mala suerte, quizás cuando se case la próxima.

Digno de aparecer en Malavida

¡Moral no les falta!

Alicia ha sido la primera en atreverse a enviar material, aunque no sé si con la intención de meterlo aquí. Aquí vemos el cartel de su exposición, que me envió junto con estas lineas (las frases en las que me hacía proposiciones de índole sexual he decidido quitarlas para mantener la privacidad):

"Hola, siento mucho no haber escrito antes pero me disponía a mandaros un mensaje anunciando mi recién colocada exposición (20 de agosto-30 de septiembre en el café Montmartre en C/ Reconquista, 3) cuando he visto los mensajes con esa pedazo de página web que me ha dejao impresionada. Definitivamente Mapi no ha sabido transmitir conocimientos básicos de diseño gráfico pero espero que una dosis concentrada de auténtico arte os ponga al día sobre teoría de la imagen (lo digo entre otras cosas por la elección de mi foto para la página).

    Como finalmente no hacemos fiesta de inauguración (para comprobar más que nada la auténtica aficción a la pintura de los jóvenes valores y no a los canapés por el morro) si quereis quedamos todos un día y os la enseño (la exposición claro) y luego nos vamos por ahí de mambo.

Espero notocias vuestras y os envío el cartel anunciador.

Un saludo,

Alicia"

Nos ha escrito Olga, enviando una historia (que no le pasó a ella, si no a un amigo suyo) cuanto menos curiosa. Nada, nada, a leerla tod@s como loc@s:

"¡Hola que tal!   Ya se me han acabado las vacaciones (cortas, como siempre) y aquí estoy plantada en Zaragoza city. Me temo que os di mal mi dirección de correo, aquí os escribo la correcta: olg@navegalia.com Por lo tanto, si me habéis escrito algo y no os he contestado tengo una escusa convincente.   Os envío un relato divertido. Saludos."  

ANTIESTRES  
 Estaba  sentado en mi escritorio cuando me acordé de una llamada telefónica que tenía que hacer. Encontré el número telefónico y lo marqué. Me contestó un tipo malhumorado diciendo:   - "¿Hola?"   -  "Soy  Alfonso  Vélez, ¿podría hablar con Andrea Jaramillo, por favor?", dije amablemente.
   De  repente  sentí que me colgaba el teléfono. No podía creer que existiera alguien  tan  grosero.  Después  de  esto,  volví a buscar en mi directorio telefónico  el  número  de  Andrea  por  si  me había equivocado al marcar.
 Efectivamente,  el  error  era  que  ella  había traspuesto los dos últimos dígitos  de  su  número.  Después  de hablar con Andrea, observé ese número erróneo todavía sobre mi escritorio.
   Decidí llamar de nuevo al "pibe" aquel. Cuando la misma persona descolgó no esperé   a  que  contestase  y  le  dije:  "Eres  un  Hijoputa",  y colgué rápidamente. Inmediatamente escribí junto a su número telefónico la palabra "Hijoputa"      y      lo     dejé     en     mi     listín telefónico.    Cada  par de semanas, cuando yo estaba pagando cuentas o con un mal día, lo llamaba, él contestaba y yo le decía "Eres un Hijoputa".    Esto  me  servía  de  terapia  contra el estrés y me hacía sentir realmente mucho mejor.    Unos  meses  después,  la compañía  de  teléfonos introdujo el servicio de identificación de llamadas, lo cual me entristeció porque tuve que dejar de llamar  al  "Hijoputa".  Entonces,  un  día tuve una idea: marqué su número telefónico,      escuché      su      voz   diciendo:     "¿Hola?" y me cambié de identidad:   -  "Hola,  le llamo del departamento de ventas de la compañía de teléfonos para ver si conoce el servicio de identificación de llamadas".   - "¡No!" Y me colgó el teléfono, como de costumbre.    Rápidamente lo llamé de nuevo y le dije:   - "Eso es porque eres un Hijoputa".    La  razón  por  la cual les cuento esta historia, es para mostrarles que si hay  algo  que  realmente molesta, siempre se puede hacer algo al respecto: sencillamente, marque el 823 48 63.    (Siga leyendo, esto se pone mejor . . .)    La  anciana se estaba tomando mucho tiempo para sacar el auto de su
espacio en  el  aparcamiento. Incluso llegue a pensar que nunca se iría. Finalmente su   coche   empezó   a  moverse  y  a  salir  muy  lentamente.  Dadas las circunstancias,  decidí  retroceder mi auto un poco para darle a la anciana todo el espacio que necesitara:   - "¡Grandioso!", pensé, "finalmente se va..."
   Inmediatamente,  apareció  un Ford negro en sentido contrario y se abalanzó sobre  el  hueco  que  había  dejado  la  anciana  y  por  el que yo estaba esperando.  Comencé a tocar la bocina y a gritar: "¡No puede hacer eso! ¡Yo estaba aquí primero!". El tipo del Ford simplemente se bajó, cerró el
coche y  se  fue  hacia  el  centro  comercial ignorándome como si ni siquiera me hubiera escuchado.
   Ante  su  actitud pense: "¡Este tipo es un Hijoputa, con toda seguridad hay una gran cantidad de hijos putas en el mundo!".    Fue entonces cuando vi un letrero de "SE VENDE" en la ventana trasera de su Ford.  Entonces  anoté  su  número  telefónico  y  me  fui  a  buscar otro aparcamiento.    Un  par  de días después, estaba sentado en mi escritorio en casa y acababa de soltar el teléfono después de mi terapia marcando el 823 48 63 (diciendo "Eres un Hijoputa"), cuando vi el número del tipo del Ford negro y pensé:   - "Debería llamar también a este otro hijoputa".    Después de un par de timbradas, alguien contestó y dijo:
  - "¿Hola?".   - "¿Hablo con el señor del Ford negro para la venta?", le pregunté yo.   - "Sí, habla Ud. con él", dijo.
  - "¿Podría decirme dónde puedo ver el coche?"   -  "Sí,  por supuesto. Vivo en la calle San Juan, esquina con la calle
San Pedro, es una casa amarilla y el coche está aparcado enfrente de ella".   - "¿Cuál es su nombre?", pregunté.
  - "Mi nombre es Eduardo Pérez", me contestó.   -  "¿Qué  hora  sería  apropiada  para  encontrarme  con usted,
Eduardo?", pregunté.   - "Me puede encontrar en casa por las noches".   - "Escuche, Eduardo, ¿puedo decirle algo?"
  - "Sí, claro", me respondió.   - "¡Eduardo, eres un Hijoputa de la hostia!", y colgué el teléfono.
   Después  de  colgarle, incluí el teléfono de Eduardo Pérez en la memoria de mi teléfono. Por un momento las cosas parecían estar saliendo muy bien
para mí. Pero ahora tenía un problemilla: tenía dos "hijoputas" para llamar.
   Después  de  varios  meses  de llamar al par de "hijoputas" y colgarles, la cosa ya no era tan divertida como antes. Este problema me pareció muy serio y  pensé  en  una solución. En primer lugar, llamé al "Hijoputa 1". El tipo grosero me contestó: "Hola", y entonces yo le  dije "Hola Hijoputa", pero no colgué. Entonces, el Hijoputa me dijo:   - "¿Estás ahí?".   - "Síííííííííí", le dije yo.   - "Deja ya de llamarme", me dijo
  - "Nooooooooo".   - "A ver, ¿cuál es tu nombre, desgraciado?", preguntó.   - "Eduardo Pérez".   - "¿Y en dónde vives?", volvió a preguntarme.   -  "En  la  calle  San  Juan,  esquina con la calle San Pedro, es una casa amarilla  y  tengo  mi  coche, un Ford negro, aparcado enfrente de ella",le dije.   -  "Voy  para  allí ahora mismo, Eduardo. ¡Tú sí que eres un hijoputa!
¡Ya puedes ir rezando lo que sepas, so cabrón!   -  "¡¡Uuuuuf!!,  ¿¿sí??  ¡¡Qué  miedo  me  das,  Hijoputa!!",  y colgué el teléfono.
   Inmediatamente después, llamé al "Hijoputa 2". El tipo contestó:   - "¿Hola?"   - "¡Hola Hijoputa!", saludé.   - "Si te llego a encontrar, eres un...", me dijo.   - "¿Y tú qué..., hijoputa?"   - "¡Te voy a patear las tripas!".   -  "¿Síííí?  Bueno,  esta  es  tu  gran  oportunidad.  Voy  para  tu casa, ¡Hijoputa!", y colgué.    Finalmente,  tomé  el teléfono y llamé a la policía. Les dije que estaba en la  calle  San  Juan, esquina con la calle San Pedro y que iba a matar a mi novio homosexual tan pronto como llegara a la casa.    Luego  hice  otra  llamada  rápida  a  "Madrid  directo"  para  reportar al noticiero  que iba a comenzar una guerra de pandillas en la calle San Juan, esquina con la calle San Pedro. Después de hacer esto, me monté en mi coche y  me  fui a la calle San Juan, esquina con la calle San Pedro, para ver el espectáculo.   ¡¡¡Fue   glorioso!!!  ¡¡¡Observar  a  un  par  de hijoputas pateándose  enfrente de 6 coches de policía y un helicóptero!!!. ¡¡¡Fue una de las mejores experiencias de mi vida !!!

Nos ha vuelto a escribir Alicia, para mandarnos un chiste de humor intelectual, y una pedrasso de acuarela de la muerte que te cagas, en la que sale una negra en la bañera en medio del desierto africano ¿?. Que lo disfrutéis:

Hola, soy Alicia, Os mando una acuarela que expuse el año pasado sin fruto económico, como siempre, y un chiste que igual os sabeis pero como me lo acaban de mandar y me ha parecido majo os lo envío:   CHISTE
"Jesús, muy preocupado, llama a sus discípulos a una junta de emergencia por el alto consumo de drogas en la Tierra. Después de mucho pensar llegan a la conclusión de que lo mejor para poder afrontar el problema es probar la droga ellos mismos y después tomar las medidas pertinentes. Se decide que una comisión de discípulos baje al mundo y consigan
diferentes drogas. Se efectúa la secreta operación y a los dos días empiezan a retornar los comisionados. Jesús espera en la puerta y llega el primer discípulo:
-?Quién es?
-Soy Pablo.
Jesús abre la puerta.
-?Y tú qué traes, Pablo?
-Traigo hachís de Marruecos.
-Muy bien hijo, entra.


-?Quién es?
-Soy Marcos.
Jesús abre la puerta.
-?Y tú qué traes, Marcos?
-Traigo marihuana de Jamaica.
-Muy bien hijo, entra.

-?Quién es?
-Soy Mateo.
Jesús abre la puerta
-?Y tú qué traes, Mateo?
-Traigo cocaína de Colombia.
-Muy bien hijo, entra.

-?Quién es?
-Soy Juan.
Jesús abre la puerta.
-?Y tú qué traes, Juan?
-Traigo crack de Nueva York.
-Muy bien hijo, entra.

-?Quién es?
-Soy Lucas.
Jesús abre la puerta.
-?Y tú qué traes, Lucas?
-Traigo speed de Amsterdam.
-Muy bien hijo, entra.

-?Quién es?
-Soy Judas.
Jesús abre la puerta
-?Y tú qué traes, Judas?

-¡¡¡A LA GUARDIA CIVIL!!!  ¡¡¡HIJOS DE PUTA!!!  ¡¡¡TODOS CONTRA LA PARED!!!"